"El Hombre es síntesis del Universo, el Planeta es síntesis del Universo. Entre el Hombre y La Tierra hay el abrazo profundo, el cordón umbilical irrompible que puede haber entre el niño y la madre cuando el niño está en el claustro materno.

Si el cordón se rompe, el niño muere y la propia madre está también en peligro."

Félix Rodriguez de la Fuente
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jueves, 13 de junio de 2013

LA FINCA "LA PIZANA" PROPIEDAD DE LA DUQUESA DE ALBA, ARRANCA MÁS DE 5.000 OLIVOS CENTENARIOS EN GERENA Y PRETENDE ARRANCAR 1.300 MÁS, SIN QUE NINGÚN PARTIDO POLÍTICO LOCAL SE MANIFIESTE ANTE LO QUE SUPONE LA PERDIDA DE MILES DE JORNALES DE EMPLEO SOSTENIBLE PARA EL PUEBLO






La Finca "La Pizana" (Gerena), propiedad de la Duquesa de Alba, ha arrancado en los últimos meses más de 5.000 olivos centenarios de gran belleza y valor paisajístico. Concretamente ha arrancado la haza de La Calzadilla (3.200-3.500 olivos) y la haza Del Corral (2.040 olivos). Además, según ha podido saber la dirección de este blog, se pretende arrancar también la haza de La Lavadera (500 olivos) y los Cuadrejones Del Moro (400 olivos) y de la Haza del Corral (400 olivos), que sumarían un total de 1.300 olivos más. La biomasa ha sido vendida a una empresa a unos 20 céntimos de euro/olivo.


Superficie de olivar arrancado.  Abajo más ampliada con el nº de olivos arrancados.



La excusa de la empresa es que "ya no son rentables". Sin embargo, paradógicamente se sustituirán probablemente con cultivos de cereal, en un terreno, donde la caliza en muchas zonas incluso aflora a la superficie, es decir, que el único cultivo rentable es el olivar. Pero, ¿es la rentabilidad del cultivo lo que busca la finca de la Casa de Alba, o por el contrario cobrar la subvención de la PAC, ahorrarse el mantenimiento del olivar y cargarse de un plumazo miles de jornales de empleo sostenible para el pueblo? 


Inmensa la superficie de olivar arrancada que deja una estampa de desolación.

Olivos centenarios vendidos a una empresa de Biocombustibles a 20 céntimos/olivo.

Por desgracia, el arranque de olivos es una actividad totalmente legal en España, excepto en la Comunidad valenciana, donde todos los olivos que superen los 350 años están protegidos por la Ley de patrimonio arbóreo, que entró en vigor el año pasado y las infracciones a esta norma pueden ser sancionadas hasta con 500.000 euros. Mientras, en Andalucía y, en general, en todas las regiones olivícolas se arrancan olivos centenarios y milenarios sin ningún control debido a la ausencia de una normativa que regule y prohiba el arranque de estos olivos centenarios. 




Podríamos empezar por preguntarnos si esta pérdida irreparable va a servir realmente para sacar al mundo rural de la tan cacareada, pero falsa, falta de rentabilidad. No debemos olvidar que estos olivos de secano en régimen de agricultura extensiva tradicional continúan produciendo, desde tiempo inmemorial aceituna de mesa de excelente calidad. También habrá que responder si de verdad somos plenamente conscientes de lo que estamos perdiendo en diversidad y calidad alimentaria. En muchos casos, estos olivos pertenecen a variedades únicas y desconocidas por la agricultura actual. Tampoco está de más reflexionar sobre el papel protector que estos centenarios árboles han jugado, desde hace siglos, en la lucha contra la erosión, la desertización, en la alimentación de subsistencia o, ahora, en la contención del cambio climático actuando como grandes sumideros de CO2. También supone la destrucción del olivar una importante afección al paisaje, ya que no debemos de olvidar que el olivar es uno de los más importantes elementos identitarios del paisaje rural andaluz que poco a poco se está perdiendo para siempre sin que las Administraciones competentes hagan algo por garantizar su conservación.








La paulatina destrucción del olivar supone además la perdida irreversible de un ecosistema único, que ha permanecido en equilibrio durante cientos de años, proporcionando una fuente de economía sostenible para el pueblo con las peonadas que han generado sus tareas de mantenimiento y recolección (poda, desvaretilleo, gradeado, verdeo, etc...). Estamos hablando de más de 5.000 olivos arrancados en nuestro pueblo en los últimos meses. Estamos hablando por tanto de la pérdida de miles de jornales al año en un pueblo con casi mil personas engrosando las listas del paro. Estamos hablando de muchas familias que encuentran todos los años en el olivar una inyección económica que alivia al menos temporalmente sus maltrecha economía. Sin el olivar ¿Qué les queda...?

¿Por qué no salen también nuestros políticos a la calle en defensa del olivar como lo hicieron en defensa de la nefasta minería hace apenas dos meses? 

¿Y esa gran estafa llamada Mesa por el Empleo de Gerena? ¿No tiene nada que decir?


Tampoco han tenido el detalle nuestros políticos de dirigirse a la empresa que ha comprado los olivos centenarios por unos ridículos 20 céntimos el pie, con la intención de que le cedieran al Ayuntamiento algunos de los ejemplares más longevos para haberlos trasplantados en alguna de nuestras plazas, calles o zonas verdes. ¿Para qué?, pensaran, eso no deja votos ni dinero.


Duele ver la ineptitud de nuestros políticos locales y duele ver como se arrancan miles de olivos centenarios que llevan en la sabia la historia de nuestro pueblo. Esos olivos que yacen hoy en el suelo destrozados por las máquinas, fueron durante siglos "ordeñados" por las manos de muchas generaciones de gereneros, y llevaron muchos jornales a muchas familias de Gerena. 






Hace unos días, mientras contemplaba con tristeza el olivar devastado, recordaba cuando siendo sólo un adolescente salí de novicio al verdeo aquel septiembre, con mi macaco de palma, mi gorra y mi talega de cuadros, y recordaba los buenos momentos vividos en aquellas largas jornadas de verdeo año tras año. Por unos momentos parecía que la brisa de la mañana me traía incluso el eco de las milanas y las risotadas de aquellos verdeos, y hasta la voz de mucha gente que ya se fueron. Ecos de voces que iban y venían, como si siempre hubieran estado allí, en un cofre del tiempo entre los olivos, y se resistieran a irse. Y se escuchaba a Marcelino allá por la lejanía repitiendo una y otra vez ¡¡hoy es la fiesta er papé!! ¡¡hoy es la fiesta er papé!!...

Vaya si lo escuchaba, ¡¡y con que claridad....!!


Un saludo...



http//gerenaverde.blogspot.com/