
Hoy se cumplen tres años de la muerte de mi gran amigo Antonio Valderas Dominguez "El Guadi", y no podía dejar pasar la oportunidad de hacerle un merecido homenaje a este gran amante de las plantas medicinales, que tantas y tantas cosas me enseñó en el campo...

Conocí al Guadi una mañana de primavera de 1985, cuando yo apenas contaba con doce años y andaba recorriendo esas dehesas de Gerena, plagadas de tajos de granito persiguiendo a los mochuelos y a los cernícalos con unos rudimentarios prismáticos para verlos de cerca, o arrastrándome por el arenón para que no me escucharan las "polluelas" y poder verlas mejor antes de que se escondieran entre los juncos en las orillas de los tajos. Estaba fascinado con los secretos que guardaba la naturaleza.
Esa mañana, entre las palmas que coronan la loma que se asoma a la huerta de "La pescá", me llamó la atención un hombre agachado con un macuto verde que llevaba un manojo de plantas en la mano.
Me acerque a tan misterioso hombre y le pregunté que hacía, y él con una sonrisa me dijo:
-Estoy cogiendo plantas medicinales, estoy cogiendo Mejorana, que aquí le llamamos almoraduz y tomadas en infusión tiene propiedades beneficiosas para el estómago, y también se puede utilizar como condimento para la carne en guisos-

Y dicho esto, me sacó un libro del macuto, que era una guía de plantas medicinales, y me la abrió por la página en la que figuraba la planta que tenía entre las manos; La mejorana, o almoradux. También venía el nombre científico (Thimus Mastichina), y una fotografía que era un calco a la planta, prueba irrefutable de que aquel hombre no se equivocaba, era mejorana, y me encontraba ante un hombre que sabía mucho de plantas medicinales. Mi curiosidad me llevó a un encuentro casual que sellaría una larga amistad que duró hasta su muerte.

Tras este encuentro nos hicimos amigos y numerosas veces me invitaba a su casa. El Guadi vivía sólo, en una pequeña casita que daba al molino de viento, un auténtico museo botánico de plantas medicinales colgadas en manojos en la pared o colocadas en cajas en proceso de secado. Contaba con numerosos tarros de cristal llenos de sumidades florales o de hojas ya picadas y listas para preparar en infusión o como condimento que luego vendía o regalaba a la gente. En un mueble viejo, junto a un radiocasette tenía una decena de libros de plantas medicinales, algunos de setas, y también de poesía y de flamenco.

Con el tiempo fui conociendo mejor a Antonio "El Guadi", y pude comprobar, que no sólo sabía de plantas, sino que era un gran amante de éstas, y un gran conocedor de la naturaleza.

Con él, aprendí de setas, de plantas, de rastros de animales, y un sinfín de cosas, que a día de hoy me siguen sirviendo en mis salidas al campo, además de guardar en el zurrón de mi memoria cantidad de anécdotas, algunas de ellas muy cómicas.
A través de él conocí a mucha gente dedicada a la conservación de la naturaleza, como a mi amigo el biólogo Paco Parreño, la profesora y naturalista María Eugenia, y otras muchas personas, amigas del Guadi, y que han influido muy positivamente en mi conciencia ecológica y medioambiental.


Desde mi amistad con él, siempre me molestó mucho el San Benito de furtivo que le ha colgado mucha gente en Gerena, y que ha alimentado muchos falsos bulos que han hecho mucho daño a su imagen. Dejen ustedes que les explique, que aunque es cierto que muchas veces puso cepos y lazos para conejos, para socorrer su maltrecha economía o para comer, no es cierto que Antonio utilizara las plantas medicinales como tapadera para eso. Antonio ha sido el mayor amante de las plantas que he conocido, y también un gran amante de la naturaleza, y lo atestiguan los veinte años que he compartido con él en el campo, en excursiones, acampadas y campañas de conservación de la naturaleza.

A mi opinión es injusto como mucha gente de Gerena ha tratado a Antonio "El Guadi", ya que él ha desempeñado tareas en favor de la naturaleza que mucha de la gente que se ha encargado de difamarlo no hará en su vida. Participó en muchas Campañas de salvamento de pollos de aguilucho cenizo en la campiña, en otras de anillamientos de aves, de siembra de árboles en la ribera del Guadiamar, etc..., y nunca se le ha reconocido, por lo que pienso, que mucha gente de Gerena está en deuda con Antonio "El Guadi".
Otra de la facetas de El Guadi era su amor por la poesía y el flamenco, donde destacaba con la guitarra y el cante, deleitándonos con sus tanguillos en no pocas noches de acampada u excursiones en el campo.
Esta pintura, del artista Juan Fernandez Mayo, está dedicada a él, y figura en la Taberna-Galería "La Bomba", lugar que fue muy frecuentado por él en Gerena.

Antonio Valderas Dominguez nos dejo a todos un 12 de Agosto del 2006, tras una larga enfermedad, año maldito, que también se llevó a mi padre.
Me ha llevado un gran trabajo el recopilar fotografías de Antonio, pero entre algunas que yo tenía, y otras que me han proporcionado sus familiares y amigos, he podido traerles a ustedes la imagen de Antonio "El Guadi" aquí a esta bitácora verde y hacerle este pequeño y merecido homenaje en su recuerdo, el recuerdo de un hombre libre, que vivió siempre humilde y a su manera, gran amante de las plantas medicinales y de la naturaleza y al que recordaré con gran cariño toda mi vida. Allá donde estés Guadi, sé que estarás recolectando plantas que era lo que te gustaba, con tu macuto verde colgado al hombro por esos prados de Dios...
Descansa en paz querido amigo....

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